La Silvretta Arena —el dominio que comparten Ischgl, en Austria, y Samnaun, en Suiza— suma 239 km de pistas y 46 remontes, con cimas que alcanzan los 2,872 metros de altitud. Es uno de los dominios esquiables más grandes de los Alpes, y uno de los pocos donde es posible cruzar la frontera en esquís para terminar el día en otro país.
Las pistas están pensadas para disfrutarse: predominan las rojas y azules, perfectas para intermedios, aunque también hay terreno exigente para los más avanzados y zonas tranquilas para quien empieza. Fuera de las pistas, Ischgl tiene su propio universo: gastronomía de nivel, arquitectura tirolesa clásica y un après-ski con fama mundial.
El hospedaje es en el Hotel Seespitz, 4 estrellas superior en pleno centro de Ischgl, a dos minutos a pie del teleférico Silvretta, con interiores modernos en madera y un área de spa completa (saunas, baño de vapor, gruta de hielo, tumbonas térmicas, duchas de lluvia y gimnasio). El hotel está literalmente rodeado de pistas en tres lados.
El punto de encuentro del viaje es Innsbruck, desde donde se realiza un traslado privado de aproximadamente 1h22 (101 km) hasta Ischgl.








